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Wednesday, May 21st, 2014

Una nueva vida en Valencia

Mike (Estados Unidos, 42 años) y Claire (Canadá, 39 años) son un matrimonio, clientes de Rimontgó, con tres hijos de distintas edades (desde los 3 hasta los 13 años) que en 2012 decidieron dar un vuelco a sus vidas al decidir dejar Dinamarca, país en el que residían hasta ese momento. Para Mike y Claire, acostumbrados a moverse alrededor del mundo, cambiar de residencia no suponía demasiadas dificultades, más allá de la mudanza y los trámites burocráticos inherentes a un traslado. Los dos miembros de la pareja ya habían vivido con anterioridad en ciudades y países como Londres, Montreal, Frankfurt, Zúrich, Bahréin o Copenhague.

En un principio, la pareja valoró la posibilidad de escoger Massachusetts como su lugar de residencia definitivo (Mike posee una casa allí y suelen ir de vacaciones), e incluso Ciudad del Cabo (Sudáfrica), pero finalmente decidieron que su destino estaba en Europa. Como señala Claire, “Europa era importante tanto para nosotros como para los niños, sobre todo en relación con su educación”. La elección de España como país definitivo no fue gratuita. “Queríamos un lugar donde se pudiera vivir al aire libre más de dos meses al año. El clima en España es agradable y los españoles son personas amigables. Pese a que sabemos que atraviesa por una crisis, también creemos que existen oportunidades de trabajo”.

La ciudad de Valencia se ajustaba como un guante a los deseos de Mike y Claire. “Vinimos a Valencia por primera vez durante las Fallas, hace algunos años”, prosigue Claire, “y no pudimos tener una presentación mejor de esta ciudad. Vimos cómo la gente se divertía en la calle sin causar ningún problema”. Mike y Claire conocían otras ciudades en España, pero finalmente se decidieron por Valencia por varias razones como el propio Mike explica: “No queríamos una ciudad enorme. Valencia es una gran capital con todos los servicios y ofertas culturales, educativas, lúdicas, etc. Pero a pesar de eso, es una ciudad manejable que se puede recorrer en bicicleta y no hay grandes distancias que salvar si te gusta caminar”.

En su primera visita, la pareja recorrió distintas áreas residenciales próximas a la ciudad, como Los Monasterios, pero como ellos mismos confiesan, “pronto nos quedó claro que si nos trasladábamos a Valencia era para vivir en la ciudad”. Sobre la decisión de escoger una vivienda en la capital, Mike añade: “Los Monasterios era un sitio muy bonito para vivir, evidentemente, y perfecto para los niños, con amplias zonas verdes y colegios internacionales cercanos”. Por el contrario, para Mike y Claire también había factores que les llevaron a descartar áreas residenciales con una calidad de vida tan alta. “Es una zona estupenda, desde luego, pero ya habíamos vivido en lugares así antes y buscábamos más interacción social, más vida en común con nuestros vecinos”, señala Mike. “Claire y yo estuvimos de acuerdo en que no necesitábamos en ese momento una gran casa en un bonito residencial. Queríamos una vivienda de tres habitaciones donde poder criar a nuestros hijos y la queríamos en una ciudad como Valencia, globalizada, pero que conserva la autenticidad. En cierto modo, se trata de una ciudad muy parecida a Copenhague, donde habíamos vivido durante los últimos años”.

Este artículo continuará en Una nueva vida en Valencia -parte 2Una nueva vida en Valencia -parte 3.

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