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Tuesday, April 3rd, 2018

El vino se pone verde

Cada vez son más las bodegas internacionales que se decantan por la producción de vino ecológico, que no solo beneficia al medio ambiente, sino al sabor

Uva en Toro

El furor ecológico ha alcanzado, como no podía ser de otro modo, el mundo del vino. Cada vez son más los productores que se lanzan a por la certificación para demostrar que su bebida está libre de químicos. El resultado es un sabor puro, coherente con la tierra que le vio nacer, a la vez que respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, conseguir la calificación oficial no es una tarea sencilla, puesto que al tedio del proceso administrativo cabe sumar un cambio de rutinas en toda la cadena. El esfuerzo inmediato conlleva un beneficio a largo plazo, ya que el mercado internacional demanda cada vez con más insistencia la presencia del sello.

Según el Ministerio de Agricultura, actualmente en España un total de 669 bodegas producen vino ecológico, siendo Andalucía la autonomía que concentra el 50% de las hectáreas de producción todo el país. Además, cada vez son más los sectores del vino que apuestan por dicha disciplina, incluso creando galardones específicos. La Unión Europea es la principal responsable de certificar que un vino producido dentro de su territorio es efectivamente de carácter ecológico. Aunque algunos están elaborados bajo prácticas respetuosas con el medio ambiente, existen una serie de criterios que se deben supervisar desde el cultivo al etiquetado (abonos, maquinaria, tapones…). También, por ejemplo, se prohíbe la desalcoholización parcial.

Una vez cumplidos todos los parámetros, las bodegas deben esperar hasta tres años para comercializar sus vinos como ecológicos y someterse anualmente a una inspección. También hay unas tasas: entre 100 y 150 euros por hectárea. Con todo ello, es de suponer que no todos los productores pueden recorrer el camino desde el principio, pero existe otra opción. Cada vez son más las bodegas a la venta que emplean el reclamo de haber obtenido la certificación ecológica como atractivo ante los compradores. A continuación unos cuantos ejemplos.

DO Ribera

Una apuesta valenciana de futuro (Comunitat Valencia, D.O. Utiel-Requena)

Hablamos de hacer vino ecológico en una zona de reconocido prestigio, donde la variedad más abundante es la Bobal. Un emplazamiento donde las excepcionales características climatológicas, con marcados contrastes entre el día y la noche, fortalecen el mantenimiento de la uva. Es aquí donde un conocido empresario vende su bodega por un precio de 2.500.000 euros, en la que ya se está tramitando la certificación ecológica.

Cava centenaria; certificado concedido (Castilla y León, D.O. Ribera del Duero)

Nos encontramos ante una pequeña bodega de dos alturas construida con la piedra local, en el centro de un pueblecito de la Ribera con fantásticas vistas a los páramos de la zona. Su precio es de 1.610.000 euros. Tiene 5 hectáreas de viñedo tempranillo, una capacidad de producción de unos 100.000 litros por cosecha y se trabaja siguiendo la pauta ecológica. De hecho, todos sus vinos ya están certificados por la Unión Europea. También tiene una cava restaurada de varios siglos que pertenece al entorno ancestral del pueblo, famoso por la tradición vinícola.

Arquitectura de nivel con uva de Toro (Castilla y León, D.O. Toro)

A partir de 5 millones de euros es posible adquirir una moderna bodega de pocos años en un pueblo importante de Toro, área vinícola que desde hace años se ha dado a conocer al mundo con un vino tinto rico y potente basado en la uva autóctona (Tinta de Toro, variante local del Tempranillo). Cuenta con 20 hectáreas de viñedo propio y fácil posibilidad de compra de uva en el pueblo, además de certificación ecológica. Fue proyectada por un conocido arquitecto de Zamora que distribuye de forma armoniosa los espacios para las fases de elaboración del vino.

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