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Monday, July 2nd, 2018

Vínculos de hierro

Rimontgó encarga al artista Toni Marí que rehabilite una de sus esculturas para un cliente

Toni Marí y Pepe Ribes

El hierro es el metal con el que los hombres han escrito parte de su historia. Un lienzo, un pincel, también un vínculo. Los artistas capaces de malear su forma tienen un don, a la vez que una responsabilidad, porque las historias que cuentan a través de sus figuras perduran en el tiempo. Es el caso de Toni Marí, escultor del hierro, forjador de vínculos. Su obra se inspira en la persona, erguida, tumbada, pero siempre resaltando la anatomía del ser. Es el caso del ‘Saltador’, que se lanza de cabeza al agua, ese mar del que provenimos todos, en busca del reencuentro consigo mismo. Con una versión grande en Xàbia (Jávea), el municipio natal del artesano, y otra de dimensiones reducidas situada en la casa de uno de los mejores clientes de Rimontgó.

Villa Juliette, en Santa Bárbara (Valencia), esconde la joya de hierro. Se trata de una escultura antropomórfica, situada al borde de la gran piscina, que simula lanzarse hacia las aguas y se sostiene sobre un soporte de piedras naturales. La obra de Toni Marí fue un regalo que Rimontgó hizo al actual propietario en el verano de 2016, cuando tuvo lugar la compraventa del inmueble. El trato personal es uno de los principales valores de nuestra compañía inmobiliaria, donde nos gusta establecer lazos con los clientes más allá de la relación comercial, y esto deriva en estrechas amistades que se mantienen a lo largo de los años. Nos encontramos ante uno de esos casos, en los que además el vínculo se ha materializado, y con un elemento perdurable.

Villa en Santa Bárbara

La historia ha llegado hasta el presente, cuando Rimontgó ha pedido a Toni Marí que restaure la pieza, afectada por el paso del tiempo y la exposición a la intemperie. Si bien el mantenimiento es óptimo, estas esculturas suelen requerir atención por parte del artista. A lo largo de media jornada, Marí se ha encargado de repasar al hombre de hierro, con la misma entrega que puso al darle vida. Las manos del artesano recorren el cuerpo de su ‘saltador’ con precisión. Comprueban su equilibrio, repasan sus contornos, lijan los defectos y humedecen de nuevo los materiales, para asegurarle muchos años más. En todo este proceso le acompaña Pepe Ribes, co-propietario de Rimontgó, y amigo personal de Marí, con quien comparte unas raíces bien hundidas en Jávea.

La entrega del escultor al vendedor, del vendedor al propietario, y por ende del propio artista al espectador diario, que es el dueño de la casa. Asegurar lazos, crear redes. Forjar amistades tan sólidas como el hierro. De esto va la filosofía de Rimontgó, que además comparten todas las personas de su universo, con la generosidad y voluntad de ayudar para dejar un legado mejor.

Toni Marí repara su escultura

 

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