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Wednesday, September 6th, 2017

Mosaico hidráulico: cuando el cuadro está en el suelo

Los suelos cerámicos han vuelto para quedarse, relegando la hegemonía del terrazo o del parqué. Aires vintage soplan hacia este elemento modernista habitual en el centro de València

Mosaico en el suelo

La cerámica valenciana es un elemento cultural, tan prestigiado a nivel internacional, como enraizado en el entorno local. Desde tiempos inmemoriales, la ciudad dibuja su historia sobre baldosas, ya sea en cúpulas, paredes o suelos. En ocasiones una simple mirada a nuestros pies permite recorrer décadas de arte, que van de los romanos al Modernismo, cuando este recurso decorativo fue presentado en la Exposición Universal de París de 1867. El mosaico hidráulico ganó popularidad hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, trasladándose de las grandes construcciones a los hogares de la burguesía, por lo que se trata de un suelo típico en la zona de El Ensanche. En algunas viviendas del centro de València ha perdurado hasta nuestros días, donde ya no solo son un vestigio del pasado, sino también una tendencia de futuro.

Atrás quedaron los tiempos en los que suelos de madera y pavimentos de mármol cubrían esta joya. Hoy en día, quien tiene un mosaico hidráulico trata de preservarlo, incluso de restaurarlo. Hablamos de una baldosa decorativa de cemento pigmentado, que se fabrica comprimiendo este material con prensas hidráulicas (de ahí el nombre) y después se decora de manera artesanal para conseguir el mejor resultado. Antiguamente se fabricaba pieza a pieza, por lo que los ejemplares más envejecidos son también los más valiosos. En ellos es habitual encontrar estampas costumbristas, inspiradas en la naturaleza o con motivos geográficos, que pueden ser diferentes en cada habitación de la vivienda y en algunos casos enmarcarse con una cenefa.

Salon con suelos en mosaico

El pavimento de esta vivienda en venta, situada en la calle Jorge Juan, justo frente al modernista Mercado de Colón, es un ejemplo de buena conservación. Forma parte de uno de los edificios más bonitos de la zona, con infinidad de elementos originales, por lo que el marco también acompaña a perpetuar el espíritu del siglo XX. Además, en sus 183 m2 presume de amplias y luminosas estancias, con techos altos y amplios ventanales que dan a dos de las calles nobles de la ciudad. Allá donde se mire hay razones que justifican su carácter especial. No obstante, sorprende tanto encanto al bajar la vista, para descubrir ornamentos florales enmarcados, que son diferentes en cada una de las habitaciones y ayudan a dividir las estancias en sí mismas. La original composición del vestíbulo da buena cuenta al visitante de lo que le espera más adelante.

El vigor del mosaico

Aquellos que crean que el mosaico hidráulico solo tiene sentido en los apartamentos céntricos están muy equivocados. Si bien estamos acostumbrados a hallarlo en pisos urbanos, sirve tanto para uso interior como exterior. Una de sus virtudes es que puede soportar grandes cargas sin apenas deformarse, por lo que tiene una vida útil bastante larga y no hay que preocuparse de su mantenimiento con tanta frecuencia como en el caso de la madera. Suele ser un poco más resbaladizo que el asfalto, pero también más impermeable y existen recursos antideslizantes.

Suelos hidraulicos en el recibidor

A nivel estético, destacada su versatilidad. Es posible encontrar esta cerámica en la vivienda más clásica del Ensanche, pero también en el piso más hipster de Ruzafa. Combina con los acabados clásicos para los que fue concebido, pero se adapta perfectamente al estilo nórdico de las casas actuales o a un espacio de trabajo que sea completamente ecléctico. A ello también contribuye que existan diferentes formas y colores, por lo que armar combinaciones originales depende del buen gusto en el interiorismo. El mosaico bien puede decorar una vivienda completa o solo una estancia, e incluso generar el efecto de alfombra para una zona concreta, combinado con otros pavimentos. Y tiene vida más allá de los suelos: es el caso de paredes, muebles o cabeceros.

Quienes estén dispuestos a montar el puzle, pero no dispongan de la materia prima, también pueden encargarlo. Como su fabricación es relativamente sencilla, el precio no tiene por qué ser desorbitado. Actualmente se fabrica también en acabado vinílico (PVC), e incluso hay variantes de madera y laminados. Las técnicas ofrecen incluso la posibilidad de reproducir motivos más desgastados que otros, lo que confiere un aspecto envejecido muy apropiado para este tipo de suelos. Como si fuera original, pero sin serlo. Tan solo tienes que desearlo, encontrarlo y atreverte; en tan solo segundos comprobarás como tus pies se adentran en el siglo XX.

Dormitorio con suelos hidraulicos

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