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Tuesday, February 13th, 2018

La buena arquitectura

Hay casas que presumen de singularidad en su arquitectura y vienen a demostrar que la funcionalidad no está reñida con la belleza

Arquitectura singular en El Bosque

Cuando el Colegio Territorial de Arquitectura de València (CTAV) se propuso seleccionar los 50 mejores edificios de la región, entre los trabajos de 2014 a 2016 en el ámbito de la edificación, incluyó este inmueble en el Bosque La casa también fue presentada para los Premios ArchDaily Building of the Year en el año 2016, galardones a los que concurren edificios de todo el mundo. Todo ello da buena cuenta del prestigio de esta construcción, de estilo moderno y líneas rectas, donde se combinan hormigón y cristal, piedra y madera.

Se trata de un proyecto arquitectónico de 2014, a cargo del estudio Mano de Santo, que puso en marcha su actividad en 2006 bajo la dirección de los jóvenes arquitectos Ana Gil, Francesc de Paula García y, más tarde, Francisco L. Miravete. El colectivo aúna a diferentes profesionales, con capacidades multidisciplinares, y es famoso por otros trabajos de gran elegancia, entre los que se encuentran Casa Forment o uno de los pabellones I+D+I más importantes de la provincia.

El inmueble que nos ocupa está situado en la exclusiva urbanización de El Bosque, dentro del municipio valenciano de Chiva, y viene a demostrar que la buena arquitectura no está reñida con la funcionalidad. La casa tiene una planta de 450 m², tres alturas y un sótano, pero se encuentra situada en el punto más elevado de una parcela de 1.300 m². Este hecho supuso “un reto y un estímulo a la vez”, según desvelan los responsables del trabajo, ya que se debía salvar un desnivel muy acusado y a la vez era esencial preservar sus vistas a la montaña.

Vistas desde el dormitorio

La solución fue instalar dos volúmenes, uno de hormigón pesado y otro de apariencia ligera que se sitúa encima. De este modo, “se favorece cierta flexibilidad en el uso del espacio y se generan infinitas soluciones para a los usos más públicos de la casa”, aseguran. Mientras que en la parte inferior se encuentran las zonas comunes del hogar, con acceso acristalado al jardín y la piscina, la parte superior acoge los cinco dormitorios, baños y otras estancias privadas. En el sótano se ha instalado una sala de cine, un espacio de juegos y un dormitorio para invitados.

A todo esto cabe sumar dos terrazas exteriores, que abarcan hasta 60 m², y una piscina de desbordamiento infinito, en torno a la que se dispone una zona de jardín y un merendero. La ruptura del horizonte es una de las características más destacadas, debido a las inmensas vistas de distintos ángulos y a la ruptura de los límites entre el interior y el exterior, de modo que las cristaleras permiten contemplar la montaña desde el sofá del salón.

Funcionalidad y belleza son dos patas de una misma mesa, porque el diseño siempre acompaña a un determinado estilo de vida. “El espíritu y la personalidad de los propietarios marcaron de principio a fin este proyecto”, afirman desde el estudio Mano de Santo. Es por ello que la villa de El Bosque goza de un carácter inquieto, rebelde e inconformista. El objetivo alcanzado era “sumar experiencias vividas y sueños por vivir”, algo que le aguarda a su próximo propietario.

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