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Tuesday, July 31st, 2018

Belmonte, la tierra legendaria (Parte I)

Reyes y señores, pero también monjes y viticultores, han escrito la historia de este municipio, que goza de un rico patrimonio artístico y merece un alto en el camino

Rimontgó comercializa un palacete a los mismos pies del castillo de Belmonte

Castillo de Belmonte

Tierra de abolengo, un sinfín de historias hunden sus raíces en este paraje, donde un orgulloso castillo se eleva en el cerro de San Cristóbal, a las afueras del pueblo. Belmonte es un municipio de la provincia de Cuenca que, sin embargo, tiene entidad propia por su singularidad histórica. También presume de un patrimonio arquitectónico sin parangón, con joyas como la colegiata de San Bartolomé del siglo XV, imán para muchos visitantes. Ha sido asentamiento de reyes y cuna de señores, pero también hogar de abades y viticultores, que han sabido sacar partido de su fructífero suelo. La fuerte impronta en el pasado le augura un futuro sin fisuras.

En la ladera septentrional del castillo, hay un palacete castellano-manchego, construido a finales de los 90 y remodelado en el año 2008. Cuenta con hasta 20.000 m2 de extensión y está dotado de una enorme elegancia. Rimontgó tiene el placer de comercializarlo, situado como está a los pies de un castillo muy especial, que ha visto pasear entre sus paredes a personajes tan ilustres como Juan Fernández Pacheco (Marqués de Villena) o Eugenia de Montijo (emperatriz consorte de Napoleón III). Siglos más tarde, en sus alrededores también se rodarían escenas de películas míticas, como ‘El Cid’, protagonizada por Charlton Heston y Sophia Loren.

Palacete de Belmonte

Jardín del palacete

Casi 100 kilómetros separan Cuenca de Belmonte, no muy alejada de la línea fronteriza con la provincia de Toledo. La localidad constituye por sí misma un epicentro en la zona. No en vano, goza del privilegio de villazgo, concedido por los reyes de Castilla en el siglo XIV. En 1367, el rey don Enrique II de Castilla decidió eximirla de la jurisdicción de Alarcón y concederle el mismo fuero que tenían los vecinos del Castillo de Garcimuñoz. Más tarde se convirtió en Cabeza de Partido de toda la comarca, porque allí se encontraban las administraciones principales.

El castillo, de estilo gótico-mudéjar, empezó a construirse en el siglo XV gracias a Don Juan Pacheco. Es muy probable que el arquitecto fuera Hanequin de Bruselas, quien también trabajó en la Colegiata, y que las obras las continuara Juan Guas. La colegiata gótica de San Bartolomé data, por tanto, de la misma época. Está construida sobre una anterior iglesia visigótica y destaca la sillería del coro o la pila bautismal, donde fue bautizado Fray Luis de León. Otros de los monumentos destacados de la zona es el antiguo alcázar, durante años en ruinas, y ahora totalmente restaurado para servir de venta en la Ruta de Don Quijote, que atraviesa el pueblo.

Vistas de Belmonte

Alrededores del castillo

Por todos estos motivos, Belmonte es una tierra legendaria, y el  bello palacete que vende Rimontgó, una auténtica joya a los pies de su castillo. Dispone de una parcela que invita al cultivo, con más de un centenar de olivos y un bello huerto ecológico, además de un confortable jardín con piscina y barbacoa. En el interior, hasta siete dormitorios y varias estancias comunes, con lujosos acabados de gran calidad. Esto incrementa sus posibilidades de convertirse en un asentamiento único para el turismo rural, de modo que quienes duerman en su interior sientan que forman parte de algo más grande, ya sean en clave de pasado, como de futuro.

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