Búsqueda de inmuebles
0000
Resultados
Tuesday, August 14th, 2018

Arriesgar para acertar con el cliente

Un buen agente inmobiliario sabe escuchar al comprador de una casa y comprender lo que está buscando, incluso aunque para ello deba hacer una sugerencia atrevida

Amplio recibidor

El cliente que está decidido a comprar una casa tiene una serie de necesidades, y es obligación del agente inmobiliario escuchar con atención, para después ofrecer el mejor asesoramiento. Cuando uno conoce a la persona, del mismo modo que conoce el mercado, puede unir mejor las piezas. En Rimontgó somos defensores del proceso esmerado y el trabajo riguroso, que en la mayoría de casos nos permite apuntar con precisión a la hora de ofrecer una casa.

Como ejemplo contamos con un caso sucedido principios de este verano, donde acertamos a la primera y con una sugerencia poco convencional. Haber comprendido bien al cliente fue la clave del éxito en esta operación, que se resolvió con rapidez. Hablamos de un empresario joven, casado y con tres hijos, en busca de una vivienda familiar. El cliente llevaba meses tanteando el mercado y estaba a punto de adquirir una vivienda en primera línea de playa. Tras escuchar sus necesidades, nuestros agentes decidieron concertar una visita a una villa muy especial.

Amplio recibidor

La casa se alejaba del mar, ya que estaba situada en la urbanización de Campolivar (Godella), pero nos pareció que cumplía muchos de sus requisitos. La ubicación también era favorable, al estar próxima al colegio donde estudiaban los hijos y la empresa donde trabaja el padre. Era una propiedad extremadamente sofisticada, con un alto grado de privacidad y que gozaba de un amplio jardín para toda la familia, donde destacaba la piscina. Ofrecía el espacio necesario para pasar largos ratos en el hogar y ver crecer a los hijos, combinando la tranquilidad y el ocio.

Sentir que serás feliz, poder imaginar tu vida futura en una casa, es esencial en el proceso de compra, y así sucedió en este caso. El cliente, su esposa y dos de sus hijos quedaron maravillados al entrar en la vivienda y fueron capaces de proyectarse viviendo allí, como les había sugerido Rimontgó. Como la propiedad estaba en casi perfectas condiciones, hacían falta muy pocas adaptaciones para que se acoplara a su estilo de vida. Fue así como acabaron relegando la idea de la playa para comprar un apartamento en el futuro. Diez días después, la casa era suya.

Cocina con isla central

Artículos incluidos en: